miércoles, 31 de octubre de 2012

Después




Hay días en que la melancolía me arrincona. Es entonces cuando más te echo en falta, cuando más añoro el trajín de tus mañanas y el olor a jabón de tus alfombras. Sí, aquellas que tenías extendidas en el patio el primer día de mayo con el sol secando sus hilos, recién lavados. Y yo, que miraba atento el agua que escurría de las esquinas de la tela y seguía con los ojos el pequeño riachuelo que se formaba al tocar el cementado suelo y ondear hasta perderse en las profundidades de la atarjea, me decía muy bajito y a mí mismo: “ahí va todo el invierno”.

Quiero pensarte y no dolerme. Y qué difícil me resulta ahora guardarte el rencor que tozudo cebé antaño. Guardándolo con celo apretado en la caja del pecho, temeroso de perderlo y con él ningunear mi esencia, aquello que creía ser, aquel en quien creí haberme convertido. Perdonarte era sin duda denostar mi personalidad y aquel nombre con el trabajosamente había conseguido darme a conocer. Cuánta energía malgastada, cuánto tiempo deshilachado, desinflado y vacío. Ahora, que enfurezco impotente en tu recuerdo, te reprocho tímidamente tu triste sonrisa y pienso cómo eras capaz de mostrar esa viveza en los dorados ojos mientras el rictus de tu boca descendía hasta casi tocar tu barbilla. Ahora, ya nada me queda de ti mas que la sensación de que no supe parar a tiempo, relativizar los hechos, y poner las causas y acciones en su justa medida y lugar.

Primero llamé dignidad al orgullo, y luego orgullo a la estupidez; después me llegó el pudor, la vergüenza… y me limité a dejar pasar los días y empobrecer los pensamientos. Mas ya no me valen las engañifas, ni un batallón de excusas para protegerme. Porque hoy… Hoy, que sólo el frío abriga tu cuerpo, es cuando más quiero contarte y decirte y hablarte. Pero hoy sé que ya no puedo.



En memoria de Todos los Santos. 
Porque el memento mori nos haga más que nunca celebrar la vida y querer, pero querer de veras, a todas aquellas personas que sabemos; sin excusas, sin confundir la dignidad con el orgullo ni con la estupidez. 

Feliz miércoles.



martes, 30 de octubre de 2012

Deshonor



No lo hizo sólo por la miríada de oprobios que le perseguían: infame, mendaz y timbalero. Tampoco lo hizo por apartar de su senda las habladurías que retozaban en los mentideros. Cuando entró en la cantina, iracundo y puñalero, sabía que nada bueno podía acontecer: a cada paso que daba se hallaba uno más cerca del cadalso. Vindicar sus razones, aunque fuera de un modo raudo y somero, no conseguiría que las inmarcesibles lenguas esponjadas de alcohol hibernaran en sus cuevas. Había afilado su persona, para segar el aire, para vengar su denostada figura; sólo su navaja espejada podía seguir manchada de deshonor.

Feliz martes pasado por agua. Yo voy a salir a la calle a ver si mojándome crezco.

lunes, 29 de octubre de 2012

Las islas

... Y quién sabe si somos islas que a veces se unen a otras y surgen penínsulas que dan lugar a nuevas orografías, o si nos repartimos en un océano de acero y cristal formando insólitos archipiélagos que nunca se tocan.  Algunos pudieran ser islotes profundos, con raíces que se hunden en el fondo oceánico; otros, tal vez, sean amplios terrones de tierra livianos que se dejan llevar por las mareas. 
Y todos, todos panza arriba
 bajo un cielo alumbrado por rosas amarillas.




Que tengáis un buen día.


sábado, 27 de octubre de 2012

Bienvenida

Bienvenida

Tempus fugit... Carpe diem...
Sabios eran aquellos que nos recordaban constantemente que el tiempo pasa rápido y nos invitaban a no malgastarlo, a aprovechar cada momento.
Puede que no dispongas más que de unos minutos al día, los justos para tomar un café o un té. ¿Por qué habrías de invertirlos leyendo un blog de relatos, verdad, a no ser que seas mi madre?

Sin embargo, si sorprendentemente aún sigues tras estas líneas, prometo no robar tu tiempo, tu valioso tiempo, sino transportarte (arriba el cliché) a mundos y personajes que a veces te harán reír y otras reflexionar, a veces te gustarán y muchas otras no. ("Entonces me habrás hecho perder el tiempo", me dirás. "Disculpa las contradicciones humanas", te diré con una sonrisa. "Soy escribidora, esto es: que quiere escribir bien y la mayor de las veces lo hace mal").

Dicho esto, sólo puedo añadir gracias y bienvenido.