lunes, 25 de febrero de 2013

Los lunes de Candela. Smile



Hoy tengo una pregunta que no ha parado de revolotear por mi cabeza desde hace unos días. ¿Por qué algunas modelos tienen que posar poniendo cara de asco? Y por qué me asalta a mí una cuestión tan absurda como innecesaria pudiendo invertir mi tiempo en averiguar el teléfono del Duque o en leerme un libro. Muy sencillo. La culpa de todo este reconcome modelil la tienen los pelillos del bigote. Sí, señor. Tal cual suena. Durante toda esta semana he evitado por todos los medios vestir ningún tipo de prenda verde caqui, a pesar de que me encante ese color, por miedo a que me confundieran con un digno miembro de la benemérita, tal era el selvático vello que asomaba a mi rostro. Sin embargo, por una cosa o por otra, no encontraba nunca el momento de librarme de ellos, pues quería probar la técnica de la depilación con hilo. 
Liberada ya por fin de obligaciones el fin de semana y presta a poner fin a todo parecido razonable entre mi rostro y un camionero de Alcobendas, pedí cita en uno de esos sitios en que te eliminan todo lo eliminable con el mismo hilo con el que te puedes coser el bajo de los pantalones. Y si de paso puedes aprender tú la técnica, mejor que mejor, pues de todo hay que aprender en la vida y te puede salvar en casa de más de un apuro.
En fin, que allí llegué yo, sin maquillaje alguno y con más ganas de soltar lastre que los que anuncian los yogures de bífidus activos flora intestinales y no sé qué más cosas que ya de por sí lo fabrica tu propio organismo, que son ganas de jorobárselo pudiéndote tomar kiwis que es mano de santo, cuando sonrientes me indicaron que iban con retraso y que  debía esperar un poquito. Y amablemente la joven me sentó en una salita y me ofreció una revista para amenizar la espera. Tomé la publicación en mis manos dispuesta a hojearla… Y allí estaba ella, en toda la extensión de la portada: la cara de asco, también conocida en su casa como “modelo mira que soy sexi porque te pongo los morros como pa' fuera, con la boca un poco entreabierta, como la ponen las viejas de mi pueblo al ir a comulgar en misa, y al tiempo te voy a perdonar la vida con la mirada, pero sólo por ser tú y haberte gastado casi cinco euros en una revista cuyas primeras treinta páginas son de publicidad de marcas que no te vas a poder comprar en la puñetera vida y, atenta morena, que no te escupo porque la saliva no traspasa el papel y porque no tengo ganas, que, si no, te duchaba”… Y, visto esto, yo me enajeno preguntándome pero ¿por qué?, ¿qué fotógrafo te indica esas muecas y gestos?, ¿o eres tú porque quieres?, ¿o es que es así la enjundia del pase-pose?
           Es que es pensarlo y no entenderlo. Y al final te quedas cavilando: si con lo guapa que eres y el pastizal que ganas no sonríes ni siquiera un poco para la foto… pues, chica, cómete un kiwi.


Pd de S:  Aquí os dejo un vídeo de la escritora y educadora en inteligencia emocional Elsa Punset sobre la importancia del optimismo para el ser humano. (Y apenas dura 7 minutos).

http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/1348/la-mirada-de-elsa/el-poder-del-optimismo 

"Convierte tu muro en un peldaño". Rainer Maria Rilke.

Feliz lunes



lunes, 18 de febrero de 2013

Los lunes de Candela. Rabioso



¡Cuánta agresividad por el mundo! Desde que vi a un trajeado bajarse de su lujoso coche de alta gama, sacar del maletero un paraguas y correr hacia el vehículo delantero con la clara y flagrante intención de romperle la luna trasera, los faros, o la crisma, si es que el conductor osaba bajarse del utilitario, no he vuelto a ser la misma. Los salvajes documentales de la dos me resultan insípidos, A quién podría impresionarle ya una letal batalla entre dos rinocerontes macho por el control del territorio y las hembras cuando se ha presenciado en vivo y en directo el ataque en la sabana de asfalto del ejecutivo-estresado-agresivo que alberga un psicópata de manual dentro, aunque lleve a sus hijos a un colegio bilingüe de pago. A mí, desde luego, ya no.
Y sin embargo lo mejor de la escena aún estaba por llegar: el choteo. Qué secuencia para narrar con tono chiquistaní tomando cañas…
Ese coche de delante que se para y espera al límite a que el ejecutivo enloquecido casi golpee su maletero, y en el último instante acelera bruscamente, dejándole colgado en su amago, para frenar en seco unos metros más adelante y volver a aguardar con temeraria cautela el golpe, que de nuevo nunca llega a producirse, pues el enfurecido vuelve a quedarse a las puertas de la gloria, esta vez más histérico y fuera de sí, sabedor del pitorreo; y consciente de que por mucha mala hostia, mucho traje y mucho paraguas, de nada le vale frente a la máquina.
Qué momento, qué tensión, qué apuestas se hicieron dos jubilados sobre el desenlace: “¿A que le da?, ¿A que no?, ¿Pero quién lo ha empezado?, Éste, Pues anda que el otro, Na, Verás, Lo que te digo, La guasa, Mira, mira, pero que va con ganas, Ay, qué cara rabioso, Na, que al final no se dan…”.
Y, como colofón, a qué conclusión llegamos: ¿a la de que el hombre es un lobo para el hombre?, ¿a que no es saludable desayunar azúcares refinados porque dan subidas bruscas de glucosa?, ¿a que vamos por la vida con emociones cruzadas no resueltas? No. En absoluto. A decir verdad, yo en lo que más me fijé fue en que el paraguas era bueno que te cagas. Y si no me hubiera frenado la prudencia, le hubiera preguntado dónde se lo había comprado. Porque los míos es hacer un poquito de viento y se dan la vuelta como la falda de Marilyn.

Marilyn en un fotograma de La tentación vive arriba
Pd de S: Feliz lunes sin estrés. Y gracias por leer y comentar. 

viernes, 15 de febrero de 2013

Feliz "San Viernentín"




Besar callado no es lo mismo que besar sin decir nada.
El silencio nunca es igual para todos.

Feliz "San Viernentín".

lunes, 11 de febrero de 2013

Los lunes de Candela. Sobremesa... letal



          Esta semana he decidido adentrarme en el inquietante mundo de las películas de sobremesa. Mi mente, tras tres sesiones seguidas, al borde de la catarsis no dejaba de preguntarse una y otra vez qué inquietante ser es el que traduce los títulos. ¿Un becario explotado y resentido dispuesto a vengarse y hundir la cadena?, ¿un pobre filólogo retenido contra su voluntad en la sala de doblaje?.. Otra explicación lógica no me queda para que un telefilme que en el original se titule, póngase por ejemplo, Nina’s Diary (El diario de Nina) acabe siendo traducida como romance letal, gemela fatal, vecindario mortal... Es más estoy casi segura de que a ese pobre traductor algún jefe de programación en algún momento le ha dicho: “Mira, Manolo, tú aquí tienes carta blanca para adecuar los foráneos lexemas a los patrios significados, pero eso sí, en el rótulo me metes con calzador por lo menos una de estas palabras: atracción, destino, peligro, amante, inexorable, mortífero, letal, fatal, mortal…
          Que dichas así de carrerilla te puedes venir arriba y completar tú la serie léxica con la canción de Lucas Grijander/Krispín (Jander) Klander: letal, fatal, amatoma, sexual, diodenal. Pues más de uno te dirá que mejor tener un amatoma diodenal que un desenlace fatal.

            ¡Cuántas preguntas asaltan mi mente!
            Y cómo es posible que esas rubias protagonistas se levanten con tan buen aspecto y con el rabillo del ojo tan bien maquillado ya de buena mañana, o que permanezcan en sus casas con tacones de diez centímetros prestas a encontrar siempre el amor de su vida en Joe, Tim, Jake, Michael, Billy Bob, ese antiguo compañero de instituto que permanece en el pueblo de su infancia, al que han tenido que regresar tras un divorcio fatal. Y allí, casualmente, Billy también se haya separado por una infidelidad letal (por parte de la ex mujer, claro) y que, a pesar de los palos de la vida, el tiempo le haya tratado mejor que al vino y ahora esté cachas que te cagas, aunque un poco a la defensiva tras los cuernos, porque él es en el fondo un hombre comprensivo y sensible, aunque sin perder lo viril; pero tranquilidad, que aunque parezca desencantado no hay que preocuparse, pues Jane, Lory, Tammy o Linda va a traerlo de vuelta y convertirlo en un creyente del amor de Cupido del bueno; y ambos se declararán al calor de un chispeante hogar, mientras liban de burbujeantes copas, que siempre se han amado, que jamás habían sentido nada parecido por nadie y que ya nunca más se dejarán escapar… Que cuando oyes esto a las cuatro de la tarde y recién comida no puedes parar de pensar: pues si tan claro lo teníais, ¿ande habéis tenido la cabeza todo este tiempo?, porque esto del reencuentro os ha venido rodado, que, si no, antes mucho interés no teníais, ¿eh, majos?
        Lo que yo te diga… apollardados perdidos…Huy, perdón, que se me olvidaba que estábamos hablando de una peli de sobremesa: apollardamiento fatal.

          Apollardao: “estar atontado, confuso o no pendiente de lo que se hace o dice”.


Pd. de S: Feliz amatoma  letal, digo feliz lunes a todos.
Si se os ocurren nuevos títulos y quereís dejarlos en los comentarios, podemos hacer una lista, jeje.

lunes, 4 de febrero de 2013

Los lunes de Candela. Bazares



Qué tendrán los bazares chinos que a mí me sulibeyan. Y si bien tengo una relación de amor-odio, cada vez que veo uno, como tenga un rato libre, no puedo dejar de pasar.
A veces, me quedo en la puerta sólo durante un instante, sobrecogida por el temor que mi abuela Rosita, que tiene más años que la catedral de Burgos, se ha emperrado en transmitirme, temerosa de caer por una trampilla en el suelo, cual Alicia en el país de las maravillas (en este caso, el país de las (tres) delicias) y desembocar en un lóbrego sótano en el que te quiten todos los órganos vitales, la tarjeta de crédito y las fotos de la comunión de tus hijos, si es que los tienes.
Sin embargo, yo, que tengo menos precaución que un mochilero y el hígado un poco trasnochado de cerveza de la buena, consigo apartar rápidamente las inquietudes mentales de mi abuela Rosita y me lanzo chino adentro en busca de cualquier zarandaja que me llame la atención.
Nada más cruzar el umbral, un sinfín de estantes metálicos parecen abalanzarse sobre ti, reventones de objetos tan poco identificados que si Iker Jiménez quisiera se hacía dos temporadas de programas de misterios. Acto seguido, te adentras; al principio sin alejarte mucho de la puerta de salida a la calle, residuos del resquemor, y al poco, al coger confianza, te lanzas al interior de esos pasillos infinitos.
Es entonces cuando los objetos van cobrando forma y descubres artilugios que ni Edison en sus mejores años… Eso sí, todo hecho con materiales nobles y acabados de calidad, ¿eh?
Una muñequita de porcelana con carita de psicópata, una yogurtera de plástico, unas medias que te llegan hasta el sobaco, una sartén wok, la braga-tanga que al mismo tiempo es braga-faja, unas zapatillas de andar por casa que sólo tienen tres números: pequeño, grande e indefinido (indefinido porque a veces la etiquetada como grande puede ser de menor tamaño que la clasificada como petite) y (redoble de tambores)… el producto estrella: el gatito “ven pa’ acá” o gatito “que te pego leche”, si se quiere hacer un homenaje añejo a unas conocidas desavenencias empresario-ministro. Que si atrae el dinero, que si atrae la suerte, que si te hipnotiza... Nunca tendremos demasiado claras las virtudes del gatito hitleriano, pero yo por si acaso ya estoy pensando en comprarme uno. La pena es que aún no hayan fabricado ninguno que en vez del puño cerrado tenga el dedito corazón bien estirado hacia arriba para poder ponerlo tras la luna trasera del coche… que más peculio no sé si tendría, pero en saliva iba a ahorrar un rato largo.




 Pd. de S:  Tras una exhaustiva y profunda investigación sin base científica alguna y de por lo menos cinco minutos en Internet, he averiguado que los inquietantes gatitos se llaman Zhaocai mao (en chino) o Maneki neko (en japonés) y que según la patita que levanten y el color que tengan, traerán suerte en una cosa o en otra.
Sayonara baby, digo feliz lunes a todos.